ARTEPLASTÍA/ La autopercepción

Por Fernando Gallardo, cirujano plástico egresado de la UNAM especializado en la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea

La cirugía plástica se posiciona cada vez más como una especialidad médica de gran demanda en diversos sectores de la población. A las intervenciones reconstructivas se suman una amplia gama de operaciones estéticas y esto induce a mejorar técnicas para presentar mejores resultados y reducir tiempos de recuperación.
La cirugía de aumento mamario con implantes es uno de los procedimientos más realizados, se encuentra en el segundo lugar en todo el mundo. Sin embargo, la estadística en 2020 en Estados Unidos lo reporta como el quinto lugar de los procedimientos estéticos más realizados y presenta un decremento de 33% con respecto a 2019.
La estadística es relevante porque permite inferir el impacto de la pandemia mundial del Covid-19 en procedimientos para mejorar la apariencia y la relación existente entre la interacción social y la propia autopercepción, más que atribuirlo a cambios en los paradigmas de belleza.
Ahora, dentro de las motivaciones personales femeninas de cirugía cosmética por aumento mamario se incluyen la insatisfacción con la forma y/o tamaño de la mama, la baja autopercepción del atractivo físico e incluso trastornos de ansiedad asociados con la sexualidad.
Cabe destacar que el tamaño promedio de los senos de las mujeres tiende a aumentar. A principios del siglo XX, la talla promedio era 34A y hoy más mujeres usan sujetadores 34B a 34D, aunque existe una amplia variación según la geografía.
En América, en Alaska, Estados Unidos, Colombia y Venezuela las mujeres tienen grandes pechos con copas D, las brasileñas, chilenas, argentinas y canadienses tienen senos medianos con copas C. Las mexicanas, ecuatorianas, uruguayas, caribeñas, costarricenses y panameñas en general son copa B. Y en Guatemala, Nicaragua, Perú o Bolivia las mujeres tienen los pechos con copas A.
En revistas arbitradas de cirugía médica, se documenta una correlación importante entre la insatisfacción por el tamaño de las mamas femeninas con la baja autoestima y un deterioro en el bienestar sexual.
Más aún: los resultados estéticos del aumento mamario están muy relacionados con la imagen corporal, calidad de vida y percepción de la paciente, así como su interacción biopsicosocial.
El aumento mamario puede mejorar las esferas relacionadas con la integración a la sociedad, la vida productiva y el mejor desempeño familiar y sexual. También se documenta la disminución del estrés y la depresión.
En sí, la decisión de realizarse un aumento mamario está influenciada en mayor proporción (36%) por el deseo propio por cambiar la apariencia y, en segundo lugar (16%), por la información contenida en los medios electrónicos de los cirujanos consultados.
Existe numerosa literatura que sugiere un efecto positivo de la cirugía de aumento mamario en el efecto global de salud femenina. Sin embargo, se necesitan expectativas realistas. Y en esto, el cirujano plástico tiene una misión crucial.

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