Por Jorge Manrique, Rector del Colegio Jurista y director general de Gobierno de Calidad, consultorĂa de polĂticas pĂşblicas
Dime con quien andas…y te diré el futuro de las oportunidades empresariales.
En medio de las campañas globales contra la corrupciĂłn, los inversores recompensan más a las empresas con influencia indirecta respecto a aquellas con vĂnculos polĂticos directos, segĂşn una investigaciĂłn de la escuela de negocios de Wharton en Pensylvannia, Estados Unidos.
El mismo comportamiento parece seguirse en economĂas latinoamericanas.
AsĂ, los inversores deben ajustar sus evaluaciones sobre lo que consideran que es valioso para las empresas cuando las circunstancias cambian. Es decir, una empresa con vĂnculos polĂticos o gubernamentales favorables puede beneficiarse al obtener contratos lucrativos, pero esas ecuaciones podrĂan cambiar radicalmente al emprenderse una ofensiva contra la corrupciĂłn.
Una investigación reciente de la profesora de gestión de Wharton Aline Gatignon y otros expertos mostró que los inversores reaccionan rápidamente a las transiciones institucionales y lo hacen de una manera matizada al evaluar el valor relativo de diferentes estrategias que no son de mercado.
La utilidad de esos hallazgos es que ayudan a las empresas y a los inversores a comprender mejor quĂ© “estrategias de no de mercado” podrĂan generar resultados y cuáles de ellas podrĂan ser contraproducentes.
Esencialmente, el estudio encontrĂł que antes de las redadas policiales, los inversores tenĂan percepciones favorables de las empresas con fuertes conexiones polĂticas. Pero despuĂ©s de Ă©stas, los inversores vieron esos lazos como desfavorables.
El mecanismo central es la legitimidad, y ahora se verifica que los diferentes tipos de prácticas corporativas sean o no legĂtimas o no. Incluso, las donaciones a las ONG podrĂan ser una forma preferible de tener influencia, porque se considera más legĂtimo que tener vĂnculos polĂticos.
El estudio mostrĂł que las empresas finalmente se beneficiaron más cuando realizaron donaciones previas a ONG y sufrieron más cuando tenĂan miembros de la junta polĂticamente conectados. Todo parece sugerir que empresas y polĂticas no se llevan. Y esto opera en distintas economĂas, tanto desarrolladas como emergentes.
Por ejemplo, una investigaciĂłn anticorrupciĂłn llamada “OperaciĂłn Lava Jato”, hace algunos años en Brasil, condujo a acusaciones de prominentes empresas, lĂderes empresariales y polĂticos, incluidos ex presidentes del paĂs.
Existen dos caracterĂsticas de las donaciones a partidos polĂticos: Establece un contrato tácito entre donantes y receptores que facilita el acceso empresarial al actor polĂtico. En segundo lugar, estos vĂnculos son evidentes para los inversores y cumplen con los parámetros legales.
Pero donde las empresas tienen conexiones polĂticas directas, suelen ejercer influencia para obtener rentas privadas, que son percibidas como menos legĂtimas. Los vĂnculos directos interfieren con el sistema de tal manera que benefician a una empresa. No son ilegales, pero los inversores verán estas prácticas como menos legĂtimas.
.Ese cambio no supone que los vĂnculos con las ONG “sean más limpios” que las conexiones polĂticas directas o que tengan un mayor cumplimiento normativo. La principal diferencia es que los inversores ven los lazos con las ONG como un medio de influencia más indirecto en comparaciĂłn con los vĂnculos con los actores polĂticos y los vĂnculos con la junta.
Es más una transacciĂłn de plena competencia. Está destinado a apoyar lo que otros actores hacen, pero no necesariamente para influir indebidamente en ellos para su beneficio. Al mismo tiempo, no todos los tipos de conexiones de ONG son igualmente beneficiosas para la empresa, ya que la naturaleza del vĂnculo puede socavar la legitimidad del actor.
En resumen: la cercanĂa con ciertos actores o empresas puede no resultar tan benĂ©fica si se opta abiertamente por un partido o actor polĂtico. Lo mejor es estimular el acercamiento con ONGs.


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