Miguel Ángel Romero Celis salta ante la injusticia que vive su familia

 

El empresario Miguel Ángel Romero Sánchez opinó sobre la situación legal que vive su familia tras la pérdida de su tía, la Señorita Socorrito Romero Sánchez. La familia vive en la zozobra del conflicto legal, amenazas, hostigamientos y demás injusticias tras la inconformidad de la diputada Olga Lucía Romero Garci-Crespo, cuyo verdadero nombre es Mónica Caballero Garci-Crespo, y conocida como Lady Demandas.

Miguel Ángel Celis recordó el gran cariño que le tuvo Socorrito a su madre, Estela Romero Sánchez, a quien adoptó desde temprana edad como una hija. Vivían en la misma casa, aunque de forma independiente, solo separados por una puerta que dividía ambas casas. Compartió que toda la familia se reunía a las dos de la tarde a comer juntos. Socorrito regresaba poco después de las tres de la tarde a trabajar a la empresa. Los valores de trabajo, honradez, puntualidad, la disciplina y la cercanía con los trabajadores de la empresa y con aquellos que menos tienen. Los principales valores de Socorrito fueron transmitidos a Miguel y Alfonso, y siguen rigiendo los destinos del Grupo Empresarial Socorro Romero Sánchez

Desde siete años antes de morir Socorrito, involucró a sus sobrinos en el trabajo de la empresa, les cedió terrenos, los tuvo muy cerca para enseñarles los aspectos centrales del trabajo. Miguel compartió la costumbre de Socorrito de heredar en vida a todas las personas que colaboraron con ella de forma cercana y que se comprometieron, junto con ella, a trabajar. La gratificación para Socorrito era consecuencia única del trabajo y la fidelidad de sus trabajadores cercanos.

La familia ha padecido amargos momentos por el conflicto legal de tantos años con su aparente prima lejana la diputada Lady Demandas. Su seguridad personal y sus derechos humanos han sido ultrajados injustamente por la ambición de esta señora que jamás trabajó en la industria avícola con la tía Socorrito. Miguel Ángel ha trabajado toda su vida, desde niño, limpiando huevo en las granjas, por lo que le pagaban desde veinte pesos. Totalmente injusto este arribismo de la señora diputada.