- Si materias como la inteligencia artificial o robótica no ingresan al salón de clases desde primaria, los cambios en el calendario no harán ninguna diferencia.
- Triple hĂ©lice para romper inercias: Estado empresa academia deben unir fuerzas ya para rediseñar el currĂculo y aprovechar nuestro Ăşltimo bono demográfico.
MĂ©xico, a 25 de julio de 2025. El arranque del ciclo escolar 2025 2026 en MĂ©xico trae consigo ajustes modestos en calendarios y descansos, pero, como apunta Norberto Maldonado, acadĂ©mico y experto en tecnologĂa, estos cambios apenas rozan la urgencia de una transformaciĂłn de fondo. “Cualquier avance es positivo, pero no podemos rezagarnos como paĂs”, advierte, y subraya que la verdadera apuesta debe centrarse en la integraciĂłn de materias como inteligencia artificial, ciberseguridad y robĂłtica educativa desde los primeros niveles.
Mientras la mayorĂa de los cambios oficiales en MĂ©xico se limitan a una semana extra de descanso para docentes y la continuidad de los Consejos TĂ©cnicos Escolares, paĂses como Estonia y Singapur muestran hacia dĂłnde hay que apuntar: en la ciudad de Tallin, capital de Estonia, los alumnos de 16 y 17 años recibirán cuentas personales de IA para aprender Ă©tica digital y autorregulaciĂłn, gracias al programa “AI Leap”, que forma a 58 mil estudiantes y 5 mil maestros en herramientas de inteligencia artificial. En este mismo sentido, segĂşn registra la UNESCO, en Singapur, el EdTech Masterplan 2030, desde hace dĂ©cadas coloca a la tecnologĂa como eje de sus programas, y dedica hasta el 30 por ciento del tiempo escolar al uso de TecnologĂas de la InformaciĂłn y la ComunicaciĂłn (TIC) en proyectos colaborativos.
En México, el Marco Curricular Común (MCC) para media superior promete uniformidad de competencias genéricas y profesionales, pero se queda corto si no define módulos especializados en ciencia de datos o automatización industrial.
El Plan “Escuela Mexicana 2025” anuncia la creación de 200 mil nuevos espacios en preparatorias y una inversión de 2 mil 700 millones de pesos en infraestructura, pero sin un acompañamiento de programas educativos de vanguardia que garantice la formación de habilidades digitales, esos salones ampliados corren el riesgo de replicar modelos obsoletos.
Para Maldonado, la solución pasa por activar la triple hélice: la colaboración efectiva entre el Estado, la iniciativa privada y la academia. “Solo asà podremos diseñar contenidos relevantes y laboratorios de innovación que funcionen como puentes directos al sector productivo”, explica.
Señala como ejemplo exitoso el consorcio europeo Susa, financiado con 12.4 millones de euros para formar profesionales de la salud en datos y e AI a través de alianzas entre universidades y empresas tecnológicas.
El nuevo modelo ECOEMS en el Valle de México, que remplaza al examen COMIPEMS para el ingreso a ENP, CCH y CECyT, incorpora criterios geográficos y de rendimiento previo, pero no contempla evaluación práctica en proyectos tecnológicos, una omisión que Maldonado califica de “oportunidad perdida” para fomentar creatividad y trabajo en equipo desde el bachillerato.
Además de las polĂticas pĂşblicas, Maldonado subraya que las fundaciones pueden ser un canal eficaz para acercar cursos y talleres a jĂłvenes interesados, aun sin recursos. “Desde Kooltivo (https://kooltivo.org), hemos desarrollado una oferta educativa accesible con talleres de Microsoft Office, protecciĂłn de datos, inteligencia artificial, ediciĂłn de video con CapCut y programaciĂłn para principiantes. Invitamos a estudiantes, docentes y comunidades a conocer la labor de la fundaciĂłn y sumarse a esta cruzada educativa por el futuro de MĂ©xico”, destaca el tambiĂ©n fundador de la organizaciĂłn.
El bono demográfico de MĂ©xico se está agotando y, con este, la oportunidad histĂłrica de impulsar un paĂs más competitivo y equitativo. “Si no aprovechamos esta coyuntura para capacitar a nuestros jĂłvenes con competencias del siglo XXI, dejaremos pasar la Ăşltima gran ventaja que tenemos frente a otras naciones emergentes”, sentencia Maldonado. Al final, el verdadero examen no será el de admisiĂłn a la universidad, sino la capacidad de MĂ©xico para formar talento tecnolĂłgico antes de que sea demasiado tarde, concluye el experto.


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