El oficialismo aprobĂł en la Cámara de Diputados una reforma que prolonga la participaciĂłn del EjĂ©rcito en tareas de seguridad hasta 2028, iniciativa que preocupa a vĂctimas de excesos castrenses, asĂ como por las recientes filtraciones de informaciĂłn militar.
Tras horas de debates, la reforma constitucional fue aprobada a la medianoche del miércoles por 339 votos a favor, 155 en contra y dos abstenciones. Fue impulsada por el partido Morena, del presidente Andrés Manuel López Obrador, sus aliados y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en esta ocasión se distanció el bloque opositor.
Esta modificaciĂłn constitucional, ya avalada por el Senado, se produjo en pleno escándalo por la enorme filtraciĂłn de informaciĂłn militar clasificada perpetrada por el grupo de piratas informáticos Guacamaya, que sacude a varios paĂses de AmĂ©rica Latina.
En MĂ©xico, donde el volumen de filtraciones es de los más altos, ha detonado una avalancha de denuncias periodĂsticas que desvelan la influencia de los militares en la actual administraciĂłn.
En el debate, el diputado Salvador Caro, del opositor Movimiento Ciudadano, cuestionĂł la oportunidad de ampliar la influencia de las Fuerzas Armadas cuando ha sido infiltrada y, segĂşn la informaciĂłn develada, algunos de sus elementos estarĂan presuntamente ligados con criminales.
“¿CĂłmo vamos a darle más poder a los militares si está ahĂ, en los documentos del hackeo, que tienen vĂnculos algunos de ellos con el crimen, que han protegido a violadores de derechos humanos?”, dijo.
Los diputados llamaron a comparecer al secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, para que explique el escándalo Guacamaya, pero el funcionario rechazó acudir al Legislativo y sólo concedió recibir a los parlamentarios en su oficina el próximo martes.
La reforma constitucional consolida el protagonismo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha otorgado a las fuerzas armadas, confiándoles la seguridad pública pero también labores como la construcción de multimillonarias obras de infraestructura.
Esta alianza cĂvico-militar preocupa a defensores de vĂctimas como Vidulfo Rosales, abogado de familiares de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, cuya desapariciĂłn forzada en septiembre de 2014 constituye uno de los crĂmenes más atroces de la historia mexicana reciente.
El EjĂ©rcito “está dejando sentir su poder, ante el cual la autoridad civil está sucumbiendo, y máxime el presidente hoy en dĂa que tiene acuerdos estratĂ©gicos con las fuerzas armadas“, declarĂł a la AFP.
PresiĂłn castrense
Rosales alude al revĂ©s que supuso la cancelaciĂłn, el mes pasado, de la mayorĂa de Ăłrdenes de aprehensiĂłn que una fiscalĂa especial que investiga el caso habĂa obtenido en agosto contra 20 oficiales y soldados presuntamente involucrados en el crimen.
La medida, que redujo a cinco el nĂşmero de militares requeridos por la justicia, fue avalada por LĂłpez Obrador y desencadenĂł la renuncia del fiscal especial Omar GĂłmez.
Rosales lamentó que el mandatario planteara que las capturas buscaban desprestigiar al Ejército y provocar “una rebelión” en sus filas.
El abogado señala que la postura de López Obrador, quien mantiene la resolución del caso como uno de sus 100 compromisos de gobierno, evidencia que su pacto con las fuerzas armadas para la seguridad y realización de obras se ha impuesto sobre la causa de los estudiantes.
LĂłpez Obrador asume ahora una defensa cerrada de la instituciĂłn, segĂşn analistas, que implica limpiarla de acusaciones sobre su participaciĂłn en Ayotzinapa, o minimizar las filtraciones de informaciĂłn que la SecretarĂa de la Defensa Nacional (Sedena) sufriĂł a manos de Guacamaya.


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